Consultas paralelas podrían generar incongruencias entre ley y planeación en materia de cuidados: Liz Salgado
- Voz de la Sociedad

- hace 6 horas
- 2 Min. de lectura

12 / 04 / 2026
● El Plan General de Desarrollo (PGD) en la Ciudad de México no está planteando un sistema de cuidados operable, sino un conjunto de definiciones y programas que ya existen
El diseño del Sistema de Cuidados en el Programa General de Desarrollo (PGD) presenta deficiencias estructurales que podrían limitar su implementación, además de generar incongruencias con la ley actualmente en discusión, advierte Liz Salgado, diputada del GPPAN en el Congreso de la Ciudad de México, al concluir la tercera mesa deliberativa con personas cuidadoras, realizada el pasado viernes.
La legisladora local explicó que actualmente se desarrollan dos consultas en paralelo -la del PGD y la de la Ley del Sistema de Cuidados-, ambas orientadas a construir un modelo que reconozca, reduzca y redistribuya el trabajo de cuidados.
Sin embargo, señaló que estos procesos no parten de una misma base conceptual ni de un horizonte común.
“Más allá de la consulta en sí, el problema es de diseño. El PGD no está planteando un sistema de cuidados operable, sino un conjunto de definiciones y programas que no necesariamente se traducen en política pública”, afirmó.
Liz Salgado expuso que el capítulo de cuidados del PGD presenta un marco conceptual amplio, pero poco delimitado pues incorpora múltiples dimensiones -ambientales, territoriales y sociales- sin traducirlas en definiciones operativas claras, lo que dificulta su implementación.
Asimismo, precisó que existe una desalineación con el marco constitucional y con el proceso legislativo en curso, lo que podría derivar en contradicciones entre lo que establezca la ley y lo que se plantee en la planeación.
En materia de diagnóstico, abundó la legisladora panista, el PGD propuesto no dimensiona con precisión la demanda de cuidados, la cobertura existente ni las brechas del sistema, lo que limita la capacidad de diseñar intervenciones efectivas.
Además, el modelo de intervención no define con claridad los mecanismos de corresponsabilidad entre Estado, mercado, comunidad y familias, quedando en un nivel declarativo.
Otro de los puntos críticos, señaló, es el sistema de indicadores, que se concentra en medir la carga de cuidados -particularmente en mujeres-, pero no incorpora variables que permitan evaluar cobertura, calidad o impacto del sistema.
La diputada panista también advirtió que el PGD plantea el sistema de cuidados como una ampliación de programas existentes, sin construir una arquitectura institucional propia, lo que limita su alcance y lo reduce a una agregación de acciones dispersas.
“Si el sistema se construye como la suma de programas, no vamos a tener un sistema, vamos a tener lo mismo que ya existe, pero con otro nombre”, señaló.
Destacó que el documento presenta ambigüedades técnicas, uso inconsistente de conceptos y una dependencia del marco legal aún en construcción, lo que incrementa el riesgo de desfase entre planeación y legislación.
En este contexto, reiteró que el reto no es únicamente avanzar en la aprobación de la ley o del programa, sino garantizar que ambos instrumentos sean congruentes, operables y estén orientados a resultados.
“El sistema de cuidados no puede quedarse en una declaración de intención. Tiene que traducirse en una política pública clara, con responsabilidades definidas, recursos asignados y capacidad real de implementación”, concluyó.







































































Comentarios