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El mundo de hoy, despojado por la cultura del descarte, necesita a los indígenas: Papa Francisco

15 feb 2016
4 min de lectura

  • En el encuentro con familias en Tuxtla Gutiérrez, les dice “prefiero una familia con rostro cansado por la entrega a familias con rostros maquillados que no han sabido de ternura y compasión”

Hacer un examen de conciencia y aprender a decir “¡perdón!”, porque muchas veces los pueblos han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad, algunos han considerado inferiores sus valores, sus culturas y tradiciones, otros, mareados por el poder, el dinero y las leyes de mercado, los han despojado de sus tierras o han realizado acciones que las contaminan, señala el Papa Francisco durante la homilía en la misa que celebró en San Cristóbal de las Casas en Chiapas, en su cuarto día de visita por el país.


Menciona que “ya a no podemos hacernos los sordos frente a una de las mayores crisis ambientales de la historia, el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos impactan a todos”.


“En esto ustedes tienen mucho que enseñarnos, que enseñar a la humanidad, saben relacionarse armónicamente con la naturaleza, a la que respetan como ‘fuente de alimento, casa común y altar del compartir humano’, refiere el Papa Francisco.


Indica que de muchas maneras y formas se ha querido silenciar y callar este anhelo,” han intentado anestesiarnos el alma, de muchas formas han pretendido aletargar y adormecer la vida de nuestros niños y jóvenes con la insinuación de que nada puede cambiar o de que son sueños imposibles”.


El Sumo Pontífice, detalla que “la violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes”.


Recuerda la expresión del Popol Vuh “El alba sobrevino sobre todas las tribus juntas. La faz de la tierra fue enseguida saneada por el sol”. En esta expresión, dice hay “un anhelo de vivir en libertad, un anhelo que tiene sabor a tierra prometida, donde la opresión el maltrato y la degradación no sean moneda corriente”.


Cabe destacar, que el Papa Francisco fue recibido por Manuel Velasco Coello, gobernador del estado de Chiapas y su esposa Anahí Puente, quienes les entregaron varios obsequios típicos del estado.


El Papa ofició la misa a más de 110 mil indígenas de las etnias zoque, tzotzil, tzeltal, tojolabal y al término le entregaron dos Biblias traducidas al tzeltal y tzotzil, y un Nuevo Testamento traducido al tzotzil: un trabajo hecho “desde el corazón del pueblo”.


Después en la Catedral de San Cristóbal de las Casas, saludó a enfermos y a ancianos, rezó y pidió para que Jesús les de mucha paz en el corazón, recibió regalos de los asistentes, y ofreció un ramo de flores a la Virgen de Guadalupe; también rezó en la tumba del obispo Samuel Ruiz.


Posteriormente, se trasladó al Estadio “Víctor Manuel Reyna” de Tuxtla Gutiérrez, en donde tuvo un encuentro con familias y escuchó testimonios de cuatro y en su mensaje les dice “prefiero familias arrugadas, con heridas, con cicatrices, pero que siguen andando, porque esas heridas, esas cicatrices, esas arrugas son fruto de la fidelidad de un amor que no siempre les fue fácil; el amor no es fácil, pero es lo más lindo que un hombre y una mujer se pueden dar entre sí: el verdadero amor para toda la vida”.


Ante el testimonio del adolescente el Santo Padre reflexionó sobre el matrimonio: “¿Qué marido y qué mujer no se pelean? ¡Y más cuando se mete la suegra! Pero no importa, porque se aman y nos han demostrado que se aman y son capaces por el acto de ponerse de rodillas delante de su hijo amado”.


“Me gustó esa expresión que usaste: ‘echarle ganas’, como la actitud que tomaste después de hablar con tus padres. Comenzaste a echarle ganas a la vida... y nos has echado ganas a nosotros aquí reunidos. Creo que es lo que el Espíritu Santo siempre quiere hacer en medio nuestro: echarnos ganas, regalarnos motivos para seguir apostando, soñando y construyendo una vida que tenga sabor a hogar y a familia”, manifiesta el Papa dirigiéndose al adolescente, y preguntó a todos en el estadio: “¿Le echamos ganas?”.


Asimismo, expuso que vivir en familia no siempre es fácil, pero que es necesario tener paciencia y amor. Es falso, señala, que una familia perfecta nunca pelea: “¡Es conveniente que de vez en cuando vuele un plato!”, y aconseja que cuando esto suceda los esposos no terminen el día sin hacer la paz, “porque si terminan el día en guerra van a amanecer ya en guerra fría, y la guerra fría es muy peligrosa en la familia porque va socavando desde abajo las arrugas de la fidelidad conyugal”. Y las arrugas, son las huellas de la historia propia.


El Papa Francisco invitó a los esposos presentes a renovar sus promesas matrimoniales y a los novios a pedir la gracia de Dios para construir una familia fiel y llena de amor. Al finalizar el encuentro, pidió la intercesión del padre de la Sagrada Familia, San José.


Por último, regresó a la Ciudad de México y al llegar a la Nunciatura Apostólica se bajó como desde el viernes que llegó saludó y bendijo a los niños con discapacidad y a adultos mayores.

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