Nuevas NIF B-1 y B-3: un cambio de fondo que exige preparación desde hoy

24 / 07 / 2026
Las recientes modificaciones a las Normas de Información Financiera redefinen la forma en que las entidades presentan y analizan su desempeño financiero, lo que hace indispensable una preparación oportuna y transversal en las organizaciones.
En el ámbito financiero, no todos los cambios normativos tienen el mismo impacto. Algunos ajustan detalles; otros obligan a replantear la forma en que las organizaciones entienden, estructuran y comunican su información.
Este es el caso de las nuevas NIF B-1 Bases para la preparación de los estados financieros y NIF B-3 Estado de resultado integral.
Su relevancia no radica únicamente en la actualización de criterios contables, sino en que redefinen la estructura de los estados financieros y la lógica con la que se explica el desempeño de una entidad ante inversionistas, acreedores, autoridades y órganos de gobierno corporativo.
La nueva NIF B-1 representa un cambio conceptual profundo. Amplía su alcance y se posiciona como la norma que establece los requisitos fundamentales para la preparación y presentación de los estados financieros. Regula aspectos como estructura, presentación, periodicidad, comparabilidad y revelación, así como la hipótesis de negocio en marcha.
Asimismo, elimina el uso genérico del concepto “cambio contable” y distingue con mayor claridad entre cambios en políticas contables, estimaciones, errores y reclasificaciones.
Esto eleva el rigor técnico, pero también exige mayor juicio profesional y documentación.
Por su parte, la nueva NIF B-3 introduce una reestructuración relevante del estado de resultado integral.
Establece la clasificación de ingresos, costos y gastos en cinco categorías: operación, inversión, financiamiento, impuestos a la utilidad y operaciones discontinuadas.
Este cambio busca ofrecer una visión más clara del desempeño financiero, eliminando agrupaciones tradicionales como el Resultado Integral de Financiamiento y promoviendo una presentación alineada con la sustancia económica de las operaciones.
Además, se incorpora la obligación de revelar determinadas medidas de desempeño utilizadas por la administración, fortaleciendo la transparencia y permitiendo a los usuarios comprender mejor cómo la entidad evalúa sus resultados.
Estos cambios no deben considerarse exclusivos del área contable. Su implementación impacta a múltiples áreas dentro de las organizaciones, incluyendo finanzas, auditoría, fiscal, sistemas y la alta dirección, ya que pueden modificar la interpretación de indicadores clave y la comunicación del desempeño.
La preparación anticipada será clave para una transición exitosa. Será necesario revisar políticas contables, estructuras de información, sistemas y reportes internos, así como capacitar a los equipos involucrados.
Las nuevas normas entrarán en vigor en 2028, con posibilidad de aplicación anticipada en 2027, lo que brinda una ventana adecuada para planear e implementar los ajustes necesarios.
En este contexto, las NIF B-1 y B-3 representan no solo un reto técnico, sino una oportunidad para fortalecer la calidad, claridad y comparabilidad de la información financiera en México.
Las organizaciones que se preparen con anticipación estarán en mejor posición para enfrentar este cambio y comunicar su desempeño con mayor solidez.
En Pérez Góngora y Asociados nos mantenemos atentos a estos cambios normativos para acompañar a nuestros clientes en su correcta implementación. Nuestro equipo se encuentra disponible para apoyar en el diagnóstico, planeación y ejecución de las acciones necesarias para una transición eficiente y oportuna.
Autor: C.P. Gabriela María Valdés Guillén
























































































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