INAH reafirma compromiso para que reconozca la Unesco las representaciones religiosas Iztapalapa

24 / 06 / 2022
Se busca incluir a las dramatizaciones de Semana Santa en la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad
Desde hace 179 años, sin faltar en una sola ocasión, incluso en contextos de contingencias como la del año 2020, derivada de la COVID-19, habitantes de los ocho barrios originarios de Iztapalapa se han organizado de manera voluntaria para celebrar su famosa representación de la Pasión de Cristo, en Semana Santa.
Esta puesta en escena, reminiscencia de los teatros itinerantes de antaño, se realiza como una muestra de fe, un agradecimiento de los devotos católicos al Señor de la Cuevita, la imagen cristiana de mayor arraigo en la alcaldía Iztapalapa.
Así lo comentaron autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), de la Alcaldía Iztapalapa y del Comité Organizador de Semana Santa en Ixtapalapa AC (Cossiac) que participaron en el 8° Foro Patrimonio Cultural Inmaterial en la Ciudad de México, realizado en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH).
En este marco, el director general del INAH, Diego Prieto Hernández, reafirmó el compromiso de la institución para impulsar las gestiones conducentes que permitan la inclusión de las representaciones religiosas de Semana Santa de Iztapalapa en la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
“Lograr esta inscripción no busca el título en sí mismo, más bien realzar la centenaria historia de organización social y de expresión ritual popular que hermana a los ocho barrios”, declara el antropólogo.
Acompañado de la alcaldesa de Iztapalapa, Clara Brugada Molina; del secretario técnico del INAH, José Luis Perea González, y de la investigadora de la ENAH, Montserrat Rebollo Cruz, Diego Prieto Hernández destaca la participación en el foro de dos integrantes del Cossiac: Juan de la Cruz Galicia Cañas y Roberto Guillén Flores, quienes desde hace 52 y 32 años, respectivamente, participan en las procesiones.
De la Cruz Galicia, quien ha interpretado, entre otros papeles, a Poncio Pilatos y Luzbel, por 11 años, cada uno de ellos, además de haber sido el entrenador físico de ocho Cristos, señala que una de sus principales misiones es mantener vivo el interés en las nuevas generaciones por formar parte de las actividades de planeación y de la propia escenificación durante la Semana Mayor.
Añade que, conforme a los relatos de sus padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos, el origen de la tradición se remonta a mayo de 1723, cuando una comitiva oaxaqueña viajó a la entonces capital virreinal para restaurar una escultura de Cristo, hecha en pasta de caña. Tras pernoctar en las faldas del Cerro de la Estrella, los viajantes amanecieron con la sorpresa de que la imagen ya no estaba.
Luego de buscarla con afán, una mujer del pueblo San Lucas les informó que había visto el cuerpo de un hombre al fondo de una cueva. Se trataba del Cristo procedente de Oaxaca, mismo que, narra la leyenda, se restauró a sí mismo y se negó a ser levantado de ese sitio, por lo que comenzó a llamársele el Señor de la Cuevita.
Ya en el siglo XIX, los milagros que concedió, entre ellos, el cese del impacto de una epidemia de cólera en Iztapalapa, en la década de 1830, dio paso a las procesiones anuales a partir de 1843, las cuales evolucionaron hasta la escenificación de la Pasión de Cristo, reuniendo a miles de personas en la actualidad.
En este sentido, la alcaldesa Clara Brugada resalta el carácter autogestivo de esta tradición, ya que, enfatizó, en ella no intervienen ni la Iglesia ni el Estado, sino únicamente los vecinos organizados.
Por último, la funcionaria coincidió con la académica de la ENAH, Montserrat Rebollo, en generar nuevos proyectos antropológicos conjuntamente con los vecinos, de manera que se creen planes de salvaguardia que permitan llegar ante la Unesco con un panorama preciso de cuáles son los retos y las áreas de oportunidad de la tradición.
























































































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