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Es momento de reconstruir la confianza y devolverle al país un rumbo basado en la legalidad: Israel Betanzos

8 jul
2 min de lectura

08 / 07 / 2026


El desafío hoy trasciende colores partidistas. Se trata de defender el Estado de Derecho, la Constitución, las instituciones y las libertades de los mexicanos. Por ello, es indispensable construir un frente amplio, plural y democrático que reúna a todas las fuerzas comprometidas con la legalidad, el respeto a los derechos humanos, a los contrapesos y al voto ciudadano, afirmó el presidente del PRI en la Ciudad de México, Israel Betanzos Cortes.

 

“El llamado es a abrir puentes de diálogo, concertación, cooperación y alianzas, que vuelvan a poner a México en el lugar de actor principal en el mundo y principalmente en América Latina, que por muchos años preservamos, como un país referente de desarrollo económico, político y social. Para ello es necesario garantizar que se respete el Estado de Derecho, que se fortalezcan las instituciones y se garanticen elecciones libres, democráticas y equitativas”, señaló.

 

La democracia, subrayó Betanzos Cortes, no puede sostenerse sobre la polarización, la intimidación, la persecución o la impunidad; es momento de reconstruir la confianza ciudadana y devolverle al país un rumbo basado en la legalidad, la transparencia y la rendición de cuentas.

 

“Mientras los ciudadanos de los países de América Latina se encuentran echando al populismo autoritario, por su probada incapacidad y resultados negativos en el ejercicio de sus gobiernos, el oficialismo se atrinchera en su cerrazón ideológica de no tender puentes de diálogo y de quehacer político, negándose a generar nuevas alianzas que beneficien a nuestro país y a las y los mexicanos”, aseguró.

 

El dirigente priísta señaló que las revisiones anuales al Tratado de Libre Comercio (TMEC) anunciadas por el gobierno de Estados Unidos, han hecho entrar a este acuerdo en un modo “zombie”, que genera el impuesto más caro que se puede pagar la incertidumbre.

 

Refirió que, en el ámbito laboral, 1 de cada 4 empleos dependen de la permanencia de este tratado y por lo tanto, defenderlo es defender los empleos de la gente. Este acuerdo, impulsado por el PRI, se ha traducido en una balanza comercial que ha favorecido al país en la generación de millones de empleos, así como el acceso a productos y servicios que mejoran la competencia y, por ende, los precios finales al consumidor.

 

El Tratado no fue un regalo ni un accidente histórico: fue el resultado de décadas de construcción institucional, de negociaciones que entendieron la integración norteamericana como una política de Estado, no como una bandera de un solo gobierno o partido.

 

Cuando se trata la relación con socios comerciales como un espacio para la confrontación retórica en lugar de la construcción de acuerdos, el costo no lo paga la clase política: lo pagan los trabajadores, los productores y la pequeña empresa exportadora que depende de reglas estables para planear sus proyectos de mediano y largo plazos.

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