Las renuncias

26 / 05 / 2019
Por ZAIRA ROSAS
zairosas.22@gmail.com
Todo gobierno se crea bajo la primicia de buscar un bien común, de ver por los más desvalidos y crear estrategias que beneficien a la mayoría. El gobierno actual de los Estados Unidos Mexicanos no fue la excepción. Surgió como una alternativa esperanzadora en medio de privilegios a la estructura de clases sociales.
Surgió como una propuesta de equidad, de justicia y sobre todo de mejora para los que menos tienen, en medio de sus distintas estrategias se formó un equipo que compartía ciertos ideales y que les permitió llegar al poder que hoy ostentan.
Sin embargo, el equipo se conforma de seres humanos, que si bien comparten ideales también tienen diferencias y fallas en su actuar o quizás perciben más fallas que logros y por ello se desintegran.
En poco tiempo al gabinete de nuestro actual Presidente han llegado dos renuncias, las cuales toman por sorpresa a algunos y cada una se debe analizar desde sus respectivas perspectivas, la primera fue la de Germán Martínez Cázares, quien señaló que la Secretaría de Hacienda tenía injerencia directa sobre el instituto y su desacuerdo con esta situación le hizo presentar su renuncia.
A propósito de su pensar es necesario recordar la situación actual de nuestro país en cuanto a salud se refiere, se han presentado recortes presupuestales que podrían poner en riesgo a la población por no tener los recursos para cubrir los tratamientos de otra forma que no sea la salud pública.
No obstante, a la par de estos recortes se han presentado otros programas que buscan incentivar a los jóvenes para un mejor desarrollo, se han otorgado becas sin distinción para evitar la deserción pero aún no estamos seguros de que la recepción de ese dinero vaya a beneficiar a los jóvenes o sea otro programa fallido que promueva la mediocridad y el conformismo.
Por otra parte la segunda renuncia fue de Josefa González Blanco, quien fungía como secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Su renuncia fue el resultado de evidenciar los privilegios del poder, de retrasar un vuelo para que ella pudiese abordarlo. Y aunque sus declaraciones personales señalan no anteponer sus necesidades ante el bienestar común, lo cierto fue que el hecho se debió a un error y que en efecto quizás por congruencia esta era la mejor salida.
Más allá de las renuncias deberíamos analizar las acciones de nuestros actuales gobernantes, seguirlos en todos los niveles y asegurar que como señala nuestro Presidente la autoridad política vaya acompañada de la autoridad moral.
Que las acciones del resto de funcionarios piensen en un bien común tangible y duradero no algo inmediato que genere la simpatía de unos cuántos. Las renuncias se aceptan, las fallas no.
























































































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