A LA PRE

Por JOSÉ JIMÉNEZ
A la fecha muy significativa para el pueblo católico mexicano del 12 de diciembre, usada para unos premeditadamente con toda la intención de atraer la atención, la aceptación y con ello un tanto de votos más, se completa un ciclo –llamado al momento la etapa de la pre-precampaña- en el que se definen tres grandes agrupamientos políticos y tres candidatos a la Presidencia de la República.
Dejando en la ruta recorrida, lastimados, heridos, eliminados y con la piel lacerada con ardor por la fuerte fricción que esto significo. No hay cosa más difícil de ver que lo obvio o en la sabiduría del gran conocedor de café, lo sabía y era una inercia natural, dice al explicar los hechos.
De izquierda a derecha. En el Partido de Revolución Democrática. En una dimensión estrictamente personal, el gran perdedor es el jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera Espinosa. Primero como promotor de lo que fue el Frente Ciudadano por México, al que se le cambia de nombre o se da a ver que se supera, para después descarrilarlo y no hacerlo su candidato; es necesario ver que sucedió y que explicación presenta Héctor Serrano como su operador, mensajero y representante al aceptar esa decisión.
A un momento político anterior se decía sería candidato por el PRD, con o sin la alianza, con fotografía en la que se presentaba como respaldo con la realeza de la dirección política en pleno. Aunque implícitamente también le reclamaban su no militancia en el PRD. De esa foto, quizá porque se movieron, el único sin el beneficiario pretendido alcanzado fue el doctor Mancera, aunque con una compensación al darle a uno de sus hombres la dirección partido.
A la saliente presidenta del partido, promotora también y garante, o del estilo de la serie estadunidense cartas de la casa, Alejandra Barrales, pretende la candidatura a jefa de Gobierno por segunda ocasión, a lo que debe pasar por el Consejo electivo y competir con los otros dos candidatos: el doctor Armando Ahued y el economista Salomón Chertorivsky.
En esa alianza podrá criticársele la mescla del aceite y el agua, pero a los hechos había solo dos posibilidades, una con el agrupamiento que se desprendió tiempo antes, los primos de Morena, y con la que ya había probado dos ocasiones sin alcanzar la meta deseada; y la otra que deja a probar su efectividad, la que prende focos rojos de atención por sus posibilidades reales de disputar la Presidencia de la República.
El Partido Movimiento Ciudadano, uno de los tres integrantes del Frente, reclama que es quien inclinó la balanza y fue un pararrayos, a voz de su dirigente Dante Delgado dice: “no fue un planteamiento nuestro, en lo general, sino una posición de Movimiento Ciudadano, precisamente porque nosotros no llevamos candidaturas y necesitábamos darle salida a un problema que se articulaba desde afuera del propio frente".
Para el Partido Acción Nacional, el gran favorecido, le queda el dividendo de obtener la candidatura a la Presidencia por el Frente. A más el reclamo es que se aprovechó de su conformación, de acaparar espacios en medios lo que le daba ventaja adentro frente a otros de su partido y afuera promocionándose anticipadamente.
En la lógica de compensación –ceder pero recibir-, la candidatura a la presidencia se le deja al PAN con la compensación de la candidatura a jefe de Gobierno de la Ciudad de México.
De ahí los señalamientos de ganancia a los presidentes de partido participantes, pero en que se abre un espacio en que puede haber algún imprevisto.
En resumen el acuerdo tiene en lo grueso la distribución siguiente: al PAN la candidatura presidencial, al PRD la candidatura de la Ciudad de México más tres candidaturas de gobiernos estatales y 100 candidaturas a diputados federales; al Partido Movimiento Ciudadano la candidatura del gobierno de Jalisco. Esta alianza establece también un programa electoral y de gobierno.
























































































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