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Micobacterias: la tuberculosis está en el aire

27 nov 2017
4 min de lectura


Encuentran primeros registros en el estado de Yucatán de micobacterias ambientales que afectan a seres humanos con cuadros similares al de la tuberculosis pulmonar, como parte de un estudio sobre la presencia y distribución de micobacterias en las zonas ganadera, agrícola, maicera, costera, metropolitana, henequenera y la selva caducifolia de la entidad.


Alberto Vargas González, investigador y responsable del Laboratorio de Microbiología del Centro de Investigaciones Regionales "Dr. Hideyo Noguchi" de la Universidad Autónoma de Yucatán (CIR UADY), señala que la importancia del hallazgo radica en que no existen registros previos en el estado de Yucatán de micobacterias ambientales que afecten de esta manera a los seres humanos.


“Es algo muy novedoso y está a punto de salir la publicación. Para que podamos afirmar de manera segura las cosas tenemos que ahondar más, pero si esto que estamos haciendo se puede comprobar por otros, podemos decir que es una primacía mundial porque hay algunas bacterias ambientales que afectan al humano, en la piel u otras partes del cuerpo, pero que presenten cuadros similares a tuberculosis pulmonar, no ha sido reportado”, mencionaron.


De acuerdo con Ángel Caamal Ley y Miguel Puc Franco, investigadores adscritos al Laboratorio de Microbiología del CIR UADY, se recibieron muestras de pacientes que presentaron alrededor de un 40 por ciento de resistencia a antibióticos de primera generación para el tratamiento de la tuberculosis.


“Comenzamos a ver que realmente no todas las bacterias que estaban enfermando a las personas eran Mycobacterium tuberculosis sino micobacterias ambientales, por lo que los antibióticos de primera elección no afectan a estas bacterias. No es que fueran drogorresistentes, sino que los antibióticos usados no eran específicos para estas micobacterias”, expresaron.


A partir de este hallazgo, los especialistas desarrollaron la línea de investigación en micobacterias ambientales, con el propósito de conocer de dónde provienen y cómo se transmiten a la población. Durante la investigación, se encontraron diferentes tipos de micobacterias mediante la implementación del MODS —con algunas adecuaciones para el crecimiento de las micobacterias ambientales— y técnicas moleculares.


“Con base en los expedientes clínicos, se encontró que había gente que era asidua a cenotes, aguadas, baños de piscina, tratamientos de mesoterapia, etcétera. Esos eran los puntos donde las personas se infectaban, por lo que decidimos empezar a estudiar el agua, ver qué micobacterias ambientales podíamos aislar y porqué las personas que acudían con nosotros estaban manifestando esos síntomas”, indicaron.


Los especialistas describieron que el problema principal de las micobacterias ambientales es que cada una requiere un tratamiento específico. “Empezamos la identificación con el gen hsp65, que está presente en todas las micobacterias. Este gen se corta con enzimas de restricción para que se obtengan patrones específicos y estos patrones identifican a cada especie de micobacteria. De esta forma podemos reconocer o conocer o identificar las especies que están infectando al ser humano”, apuntaron.


Una de las bacterias encontradas fue Mycobacterium fortuitum, que habita de manera natural en agua y suelo, y de manera accidental afecta al ser humano. “Al no tener defensas adecuadas, el ser humano presenta la enfermedad”, indica Angel Caamal Ley.


Alberto Vargas González, especialista en medicina tropical e inmunología, describió que las bacterias del género de Mycobacterium —micobacterias— están formadas por bacilos aerobios, inmóviles y no esporulados.

De acuerdo con el investigador, las micobacterias tienen una pared celular compleja y rica en lípidos, lo que hace que su superficie sea hidrofóbica y les confiera muchas de sus propiedades, por ejemplo, su ácido alcohol resistencia, crecimiento lento, resistencia a detergentes y antibióticos frecuentes.


“La tuberculosis es un problema grave por las características antes descritas. Desde hace más de 40 años no se ha encontrado un medicamento nuevo, se siguen usando los mismos cuatro antibióticos básicos, el tratamiento tradicional para esta patología”, expresa.


A lo largo de las últimas décadas, Mycobacterium tuberculosis ha desarrollado resistencia a los tratamientos de primera, segunda y tercera generación, por lo que las baterías con las que la población cuenta para defender y atacar esta enfermedad se están agotando.


En México, la Secretaría de Salud reporta que más de la mitad de todos los municipios del país notifican casos de tuberculosis anualmente, y prácticamente está presente en todo el territorio mexicano.


Las entidades federativas con mayor número de nuevos casos y muertes por esta causa son Baja California, Veracruz, Guerrero, Sonora, Tamaulipas, Chiapas, Nuevo León y Tabasco, y la mayor concentración de afectados se encuentran en las grandes ciudades o municipios de mayor número de población, como Tijuana, Mexicali, Ciudad Juárez, Veracruz, Acapulco, Reynosa, Matamoros, Hermosillo, Tuxtla Gutiérrez, Tapachula, Monterrey y Tabasco, entre los principales.


En 2016, la Secretaría de Salud del estado de Yucatán reportó únicamente 248 casos de tuberculosis, lo que sitúa la región en un nivel de incidencia relativamente bajo. Sin embargo, durante sus estudios en comunidades rurales del estado, los investigadores del CIR UADY han observado la aparición de casos que no se registran oficialmente.


En 2009, los doctores Alberto Vargas González y Ángel Caamal Ley iniciaron el programa de micobacteriosis en Yucatán, teniendo como antecedente los estudios sobre Mycobacterium leprae que desarrollaron previamente en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), la Universidad de Guadalajara, la Secretaría de Salud y el National Institute of Infectious Diseases de Tokio, Japón.


“Lo primero que hicimos con tuberculosis fue un diagnóstico rápido y de precisión, no solo positivo o negativo, sino llegar hasta identificación de la especie de micobacterias que tenemos circulando en el estado de Yucatán”, indica Vargas González.


.Como en la mayoría de las patologías infecciosas, la prueba de oro de la infección por tuberculosis consiste en la observación directa de la bacteria a partir de una muestra de esputo (secreción que se escupe en una expectoración), exudado pulmonar o una muestra del órgano afectado. La baciloscopia y el cultivo continúan siendo los diagnósticos de elección de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana (NOM), sin embargo, estas pruebas no discriminan entre especies.


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