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Gestaltómica, un nuevo abordaje de las enfermedades mentales

23 ago 2017
4 min de lectura


En la percepción humana, el todo no necesariamente corresponde a la suma de sus partes. Esta afirmación suele ilustrarse con una variedad de imágenes que producen lo que conocemos como ilusiones ópticas. Así, con la imagen del famoso jarrón de Rubin, los individuos son capaces de percibir dos rostros enfrentados, cuando la ilustración está formada simplemente por un jarrón.


Estas observaciones sobre la percepción humana dieron origen a una corriente psicológica conocida como psicología de la Gestalt, que establece que dependiendo de cómo un espectador interactúa y evalúa una imagen, gracias a sus experiencias previas, percibirá el objeto que está observando de una forma u otra. Esto explica que algunas personas no puedan identificar un objeto en una imagen si no lo conocían con anterioridad.


Para Humberto Nicolini, este fenómeno, en el que el todo es más que la suma de sus partes, se presentaba también en algunos aspectos de su trabajo diario como investigador en el Laboratorio de Genómica de Enfermedades Psiquiátricas y Neurodegenerativas, del Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen).


Durante sus investigaciones, Humberto Nicolini debe lidiar con la integración de la información proveniente de las tecnologías ómicas —genómica, transcriptómica, proteómica, metabolómica, etcétera— para tratar de explicar las causas y características de las enfermedades mentales.


Y, con el tiempo, se ha dado cuenta de que el resultado de analizar a un paciente considerando sus signos clínicos, pero también agregando las características de su entorno y sus particularidades biológicas, mediante las ciencias ómicas, se obtiene una visión mucho más integral de la persona que sufre una enfermedad mental, también se generan muchas más preguntas que respuestas, pues los pacientes no comparten características en todos los niveles biológicos analizados, algunos comparten genoma pero no signos clínicos, algunos comparten proteoma pero no metaboloma, y así, las combinaciones se siguen hasta llegar al nivel medioambiental.


Fue de esta similitud con los enunciados de la Gestalt que al investigador del Inmegen se le ocurrió el término "gestaltómica", en inglés gestaltomics, que no solo es la propuesta de una nueva palabra en el área de las ciencias de la salud, es la presentación de un nuevo modelo para el estudio de enfermedades como la depresión, el Alzheimer, la esquizofrenia o el autismo.



El investigador está convencido de que la suma de todos estos elementos en el análisis de los pacientes dará mucho más que su análisis por separado, es decir, ayudará a un mejor entendimiento de la enfermedad mental y al desarrollo de una psiquiatría realmente personalizada.


La gestaltómica propone desarrollar una forma de evaluar a los pacientes que sufren de alguna enfermedad mental de una manera más integral. Lo que busca es obtener datos de los individuos en diferentes niveles biológicos y crear una imagen de su estado de salud.


Lo que se pretende con este nuevo acercamiento es integrar la información clínica del paciente con su información ómica. La información clínica se refiere a los signos y síntomas del paciente, a su historial psiquiátrico individual y familiar, a las pruebas de laboratorio y a las tomografías, resonancias u otras imágenes que se le hayan tomado del cerebro.


Por otro lado, la información ómica es toda aquella derivada de análisis genómicos, metabolómicos, transcriptómicos, de microbioma y otros estudios que se le realicen a nivel molecular.


Para comprender esto, podría recurrirse a una imagen tridimensional, en donde los investigadores construirán un modelo del paciente recabando sus datos. Tomemos por ejemplo a un individuo, al obtener la información de su genoma, los científicos conocerían las características potenciales del individuo, esto sería como un primer esqueleto que indica si la persona tiene riesgo en sus genes a padecer una enfermedad como la esquizofrenia.


Pero los investigadores seguirían recabando datos para completar la imagen, entonces recurrirían a analizar el transcriptoma, el epigenoma y el proteoma de la persona. Con esto, obtendrían información sobre cómo están funcionando los genes, cuáles están “encendidos” y cuáles “apagados”, qué compuestos están generando y cómo se están leyendo las instrucciones de herencia. Podría decirse que estarían proveyendo de tendones y ligamentos al esqueleto de la imagen del paciente que quieren construir.


Después de esto se necesitaría conocer cómo los productos de los genes —las proteínas— influencian el funcionamiento de las células, los tejidos y los órganos del individuo. Para ello se requerirían los datos del metaboloma, estudios clínicos como química sanguínea, tomografías, biopsias, etcétera. Con esto, la imagen tridimensional del paciente iría adquiriendo forma. Pero no estaría refinada hasta agregar el componente ambiental y la historia de la persona, es decir, alimentación, microbioma, exposición a tóxicos, condición laboral, condición emocional, condición socioeconómica, historia familiar. Solo tomando en cuenta estas variables, la reconstrucción de la salud del paciente sería integral.


Al recabar toda esta información se pueden analizar diferentes niveles de resolución para explicar una enfermedad. Por ejemplo, el individuo podría no tener genes que lo predispongan a la esquizofrenia, pero su condición laboral o la exposición a sustancias tóxicas podrían llevarlo a desarrollar un perfil metabólico que aumente su riesgo a padecer la enfermedad, y el desarrollo de la enfermedad podría llevarlo a desarrollar conductas como el tabaquismo, que lo exponga a la posibilidad de desarrollar algún tipo de cáncer, todo esto podría analizarse con la gestaltómica.


La propuesta de la gestaltómica fue presentada por el grupo de científicos del Inmegen en el artículo “Gestaltomics”: Systems Biology Schemes for the Study of Neuropsychiatric Diseases, en la revista Frontiers in Physiology, y después de un mes de su publicación electrónica ya contaba con más de mil visitas, una cantidad importante para los estándares de las publicaciones científicas.


Tanto Humberto Nicolini como Osbaldo Resendis consideran que, en términos generales, la comunidad científica ha tomado de manera positiva la propuesta y que habrá que esperar para saber si el término permanecerá o no.


“En la ciencia siempre hay gente a la que le agradan ciertas propuestas y gente a la que no le agradan. Entonces hay gente que encuentra muy congruente la propuesta de la gestaltómica y hay gente que cree que no es tan pertinente, que se traspone con algunos términos anteriores (phenomics)”, comenta Humberto Nicolini.


Lo que ahora le toca a los investigadores del Inmegen es hacer uso del enfoque gestaltómico en sus investigaciones, para ello tienen pensado abordar el autismo, las adicciones, el suicidio y la psicosis con esta propuesta.


En el Laboratorio de Genómica de Enfermedades Psiquiátricas y Neurodegenerativas ya han trabajado en diferentes niveles de estas enfermedades, tienen datos clínicos, genómicos, epigenómicos y transcriptómicos. Ahora lo que sigue es integrar la información y darle sentido biológico, encontrar similitudes y diferencias entre los pacientes y los individuos sanos para encontrar qué es lo que está enfermando a los pacientes.


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