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Concluyen diagnóstico y dan a conocer las líneas de trabajo para la restauración El Caballito

4 nov 2016
4 min de lectura


Después de un estudio profundo de la estatua ecuestre de Carlos IV, conocida como El Caballito, se intervendrá la pieza, pero ahora con el conocimiento de su tonalidad original y con un criterio que respetará ante todo los materiales constitutivos, se realizará limpieza de corrosión, suciedad y estratos pictóricos, además de la desalinización, la inhibición de corrosión y la regeneración de óxidos de cobre, señala Liliana Girguli, coordinadora nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del Instituto Nacional de Antropología e Historia.


En mayo entrante se llevará a cabo, de manera simultánea, la intervención de la escultura, así como de la estructura y recubrimientos arquitectónicos del pedestal. En la escultura se hará una limpieza general y acuciosa para eliminar elementos como los restos de recubrimientos del siglo XX, entre los que se hallan resinas sintéticas y ceras; para partir de una superficie con comportamiento homogéneo que permita lograr una estabilidad química que consistirá en la generación de una capa de óxido de cobre.


La coordinadora nacional de Monumentos Históricos del INAH, al concluir su informe, adelanta las líneas de restauración que seguirán los trabajos y que será la recuperación de la unidad visual, la estabilización material y la unificación de aspectos y acabados de la escultura.


“Asimismo se van a resanar las grietas y espacios de filtración para la estabilidad de la estructura y colocaremos en otra etapa recubrimientos de integración visual y protección, todo ello para restituir la coherencia visual y la belleza de esta escultura excepcional de uno de los grandes escultores del siglo XIX”, señala.


Explica que la pieza de El Caballito fue sometida a diversas restauraciones e intervenciones a lo largo del siglo XIX, exactamente en 1858, posteriormente en los años sesenta y setenta del siglo XX y de acuerdo con los estudios actuales mide casi 5 metros de altura, alrededor de 5 metros de largo y tiene un peso aproximado de 13 toneladas y contiene cobre, plomo, estaño, una estructura interna de hierro forjado y su modelado se realizó con un positivo en cera y con la elaboración de un núcleo refractario para ser vaciado en una sola colada.


La especialista agrega que la escultura se terminó de fundir en 1802 y Manuel Tolsá tardó todavía 14 meses en darle su acabado con injertos, parches y pernos que fueron ensamblados a la escultura, además de llevar a cabo el cincelado posterior; además, los estudios han arrojado que el escultor le dio a la escultura una capa pictórica con un barniz olivo-pardusco, la cual fue descrita en 1814 por Alexander Humboldt al ver la obra y que los estudios actuales han confirmado.


Afirma que los principales problemas derivados de la aplicación incorrecta de ácido nítrico que se dio en la restauración de 2013 creó un efecto de deterioro del 45 por ciento de la unidad metálica y pérdida de capas en su superficie que se notan por escurrimientos del material tanto en el cuerpo de la escultura como en el pedestal.


Con respecto al pedestal de la escultura realizado posteriormente por Lorenzo de la Hidalga con placas conmemorativas, Arturo Balandrano explicó que cuando la escultura se mueve de Bucareli y Reforma a su actual ubicación se construyó un núcleo de concreto armado en el interior del basamento para su desplazamiento.


Precisa que el Instituto de Ingeniería de la UNAM ha confirmado con base en estudios que la escultura sigue siendo estable aún con los ligeros desplazamientos que se han llevado a cabo a lo largo de 40 años y el recubrimiento no refleja deterioros estructurales del núcleo, sin embargo, sí disgregación de materiales y manchas por productos de corrosión utilizados en la intervención de 2013, filtraciones de agua y algunos actos de vandalismo como grafiti.


Indica que en el núcleo hay pérdida de mortero entre éste y el recubrimiento pétreo, y que para atender esto se desmontará la cornisa pieza por pieza y se harán inyecciones de mortero en el interior de la junta, después se recolocará la cornisa buscando otorgarle a las molduras la horizontalidad que habían perdido. Se sellarán las esquinas y se pondrán placas de plomo, para evitar que la disolución de mortero vuelva a ocurrir.


En seguimiento a estos trabajos, una vez concluidos, se hará un monitoreo a corto y mediano plazos apoyado, en parte, con la instalación de una Estación Climat para caracterización de la corrosividad atmosférica, aparte de elaborar un manual de mantenimiento específico para la estatua ecuestre de Carlos IV y su pedestal.


Los trabajos de diagnóstico que se llevaron a cabo en la escultura, detalla Liliana Giorguli reunieron el esfuerzo de especialistas dirigidos por el INAH y abarcan estudios de las facultades de Ingeniería y Química de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto de Física de la UNAM, así como la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía, con asesoría ad honorem de profesionales del grupo de trabajo de metales del Comité para la Conservación del Consejo Internacional de Museos (ICOM-CC).


Cabe señalar que desde mayo del 2016, la Secretaría de Cultura, encabezada por Rafael Tovar y de Teresa, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), emprendió un proyecto para restaurar la escultura ecuestre de Carlos IV y recuperar su estabilidad, unidad y apariencia, con los auspicios del Gobierno de la Ciudad de México, por medio del Fideicomiso Centro Histórico.


Asimismo, estuvieron presentes Valeria Valero, directora de Apoyo Técnico de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH; Juan Manuel Rocha, restaurador de la coordinación nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH; y Jannen Contreras, coordinadora de Conservación en la Escultura de la Escuela Nacional de Conservación y Restauración y Museografía.


Para conocer los avances de los trabajos de conservación y restauración de la estatua ecuestre de Carlos IV, conocida como El Caballito, se ha creado el micrositio elcaballito.inah.gob.mx.


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