TESOROS ARQUEOLÓGICOS QUE FUERON DESTRUIDOS POR YIHADISTAS

No hace mucho los yihadistas redujeron a polvo numerosas piezas, entre ellas objetos obras y piezas de inestimable valor expuestas en el museo de Mosul, segunda ciudad del país, convertida en el principal bastión del Estado Islámico en Iraq.
Difundieron videos en los que se les veía destrozando esculturas de civilizaciones preislámicas, calificándolas de idólatras, pero los especialistas creen que el Estado Islámico sólo destruyó las piezas que eran demasiado grandes como para revenderlas en el mercado de contrabando.
El Estado Islámico está acusado de saquear numerosos sitios arqueológicos, entre ellos la antigua ciudad de Hatra, clasificada como patrimonio mundial de la Unesco.
El Estado Islámico demolió en agosto de 2012 el mausoleo de Al Shabab al Dahmani en Trípoli y profanaron la tumba de este sabio, un lugar de peregrinación para algunos musulmanes, especialmente los sufíes.
También saquearon una biblioteca y destruyeron un mausoleo en Zliten y Misrata, en el oeste del país, lo que provocó la indignación de la sociedad civil y de numerosos políticos libios y organizaciones internacionales.
Los integristas se oponen a la existencia de estos mausoleos erigidos en memoria de santos musulmanes, porque estos últimos son objeto de una veneración popular contraria, según ellos, a la unión con Dios.
En junio de 2012, miembros del grupo armado Ansar Din destruyeron mausoleos de santos musulmanes en el recinto de la mayor mezquita de la ciudad de Tombuctú, considerada patrimonio mundial en peligro. Los yihadistas dijeron que se oponían a la veneración de los muertos y prometieron destruir todos los mausoleos del norte de Malí.
En septiembre de ese año, islamistas del Movimiento para la Unidad y la Yihad en África Occidental (MUJAO), destruyeron el mausoleo del jeque El Kebir, a 330 kilómetros al norte de Gao, con martillos y picos.

Los combatientes de Ansar Din también rechazaban la veneración de los santos, y por eso destruyeron el mausoleo, un importante lugar de adoración para los musulmanes de la región.
Casi tres meses después de las primeras destrucciones, islamistas armados destruyeron el mausoleo de otro santo en la localidad de Gundam (a 90 km de Tombuctú, noroeste de Malí). Se trataba del mausoleo de Alfa Mobo, junto al cementerio de la ciudad.
En 2001, los milenarios Budas del valle de Bamiyán, centro de Afganistán, fueron destruidos por los talibanes, en el poder en Kabul desde 1996.
Los Budas de piedra, tesoros de la humanidad, uno de los cuales era el más grande del mundo con 55 metros de altura, habían sido construidos hace más de 1.500 años, cuando en lo que es hoy Afganistán florecía una riquísima y original cultura budista, nutrida además por el aporte griego de Alejandro Magno, quien había extendido su imperio hasta esas regiones.
La invasión musulmana impuso su religión, haciendo desaparecer al budismo que, sin embargo, dejó como testimonios sus obras de arte celebradas por los especialistas del mundo entero.

























































































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