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EL PAÍS EN ESTADO DE EMERGENCIA Y ENTRANDO EN UNA FASE DE DESPOJO: CARLOS FAZIO

29 abr 2016
5 min de lectura


El país está en estado de emergencia desde el sexenio del Presidente Felipe Calderón cuando sacó al ejército de los cuarteles y fue cuando empezó esta guerra sinfín que definió como la guerra de las drogas, que "planteamos que es una guerra de otro tipo que no tiene que ver con las drogas sino con el control social y con la nueva fase de acumulación capitalista y entrando en una nueva fase que es el despojo", señala Carlos Fazio Varela, periodista, académico, investigador y escritor, al presentar su libro "Estado de Emergencia" en la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México.


"En realidad hoy el capitalismo está militarizado, pero es también un capitalismo criminal, entonces la economía criminal incorpora no solo al aparato operativo delincuencial que en México se define como cárteles de las drogas, sino para que también el dinero negro, sucio de la economía criminal sea una ganancia para los traficantes; se necesita lavar y se lave en los bancos, en los proyectos, la industria de la construcción de carreteras, aparecen industriales, banqueros, empresas legales de la que rara vez en México nos enteramos que son parte de este entramado de la economía criminal", asegura.


Menciona que Felipe Calderón debió haber recurrido a declarar un estado de emergencia, de excepción, de acuerdo al artículo constitucional y no lo hizo sino comenzó a militarizar amplias zonas del país.


Desde 2006 a los pocos días de asumir su mandato como Presidente de la República y Comandante en jefe de las Fuerzas Armadas sacó al ejército de los cuarteles, fue en el cuartel 43 de la Zona Militar en Apatzingan, cuando se puso aquella chamarra que le quedaba grande a nivel de lo simbólico, fue cuando empezó esta guerra sinfin, una guerra que el definió como una guerra de las drogas, refiere el escritor.


Los sucesos, detalla, fueron creciendo en 2007 y se profundizan 2008, 2009, 2010, Michoacán, Morelos, Tijuana, Baja California, lo que ocurrió en Ciudad Juárez, Chihuahua, Tamaulipas, esos son los escenarios de un estado de excepción, sin ley, sin apego a la ley, un estado de emergencia, de facto, normalizado, por la vía de la práctica.


Asimismo, en el mandato de Enrique Peña Nieto hay una continuidad de esta misma práctica y siguiendo ese marco de emergencia normalizado, pero sin apego a la ley se cometen crimenes que puede ser tipificado por el derecho internacional como de Lesa Humanidad como los de Tlatlaya, Tanguato, Apatzingan y el de Iguala, caso Ayotzinapa, puntualiza Carlos Fazio.


Por lo que indica que se está entrando una nueva fase que es de despojo, al haberse aprobado las contrareformas de cuarta generación neoliberales, en particular la energética que tiene que ver con los hidrocarburos, pero también el agua, la minería, la electricidad, las zonas económicas especiales que acaba de aprobar el Congreso, "va a llevar a una fase de despojo, que prebisiblemente vendrá acompañada con una nueva ola de violencia estatal, porque se está normalizando el despojo, todavía no se ha normalizado en términos legales este estado de emergencia, prevemos pues que venga una nueva fase de conflictividad con mayores niveles de violencia", señala.


No es la violencia del narcotráfico, sino es una violencia que tiene que ver con la economía criminal, los actores de esta violencia no son solo de los grupos delincuenciales, sino tiene que ver con actores criminales de los aparatos de seguridad del estado, en particular las fuerzas armadas, la policía federal, las distintas policías, hay una implicación de aparatos militares, es decir, de estas máquinas de guerra que incorpora en una suerte de cohabitación al elemento de economía criminal y los aparatos de seguridad del estad, agrega el autor del libro Estado de Emergencia.


Dice que el caso más claro de esta cohabitación de esta colaboración es la que se da en Iguala entre tres cuerpos de policía municipales Cocula, Iguala y Huitzuco, en el marco de una actividad de los días 26, 27 de septiembre con elementos del 27 batallón en Iguala, la policía federal, policía estatal de Guerrero, la ministerial, más a través del C4, todas las instituciones de seguridad del estado, incluida la PGR, CISEN, que en tiempo real a través de los monitores controlados por ellos estaban viendo la ejecución sumaria de seis personas, la práctica, la tortura contra el caso de uno de ellos el joven Mondragón y la detención y desaparición de 43 estudiantes, "son crímenes de Lesa Humanidad, hay actores estatales de distintos niveles no solo municipales, por eso decimos que fue un crimen de estado".


Estos actores estatales modifican las escenas del crimen y siembran evidencias, pruebas y muchas veces armas, hay una manipulación de cuerpos, es decir, tiene que ver con la actividad de los perpetradores y con la labor de los forenses, ministerios públicos, jueces, de toda la rama judicial, lo han informado en sus informes el grupo interdisciplinario de Independientes.


A su vez, David Fernández Dávalos, rector de la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, expone que hay en realidad una perpetuación de un estado de excepción, de emergencia, porque permite conculcar libertades civiles, derechos humanos, intervenir en la organización popular, prevenir un estallido social, etcétera, por ello le parece que estas reformas últimas en el Congreso de la Unión apuntan a que están elaborando el marco jurídico necesario para el próximo decenio, que es un marco jurídico de control, de prevención de seguridad del estado.


Muestra o argumenta el libro Estado de Emergencia, con bases igual que el límite entre los grupos criminales, las fuerzas armadas y el gobierno no es claro, no es un combate donde hay buenos y malos como lo presenta la prensa, sino que hay una implicación o interrelación entre unos y otros y también con los intereses geoestratégicos de Estados Unidos, esa es la visión.


Es un libro erudito, sugerente, retador, estimulante porque da una visión global y coherente del momento nacional por el que estamos pasando y llama a la acción y, finalmente, es estimulante porque nos dice que vamos hacer frente a esto.


En la Ibero, comenta el rector de la Universidad, se sacó un manual para enfrentar casos de desaparición forzada, que se está convirtiendo un método de gestión del miedo, del control social y de combate a la economía criminal.


Refiere que también están creando una clínica de derechos humanos en la escuela de derecho, tienen programas de derechos humanos, de migrantes, para asuntos de géneros, etcétera, cosas que están relacionadas con lo que sucede en el país.

"Queremos transversalizar los programas y estamos construyendo con otras organizaciones un mapa o índice de los agravios y lo que va ocurriendo en la guerra que está pasando en el país, es decir, nadie de los que estamos presentes podemos quedar indiferentes frente a lo que está ocurriendo, porque lo que se está llevando a cabo es un aniquilamiento en las libertades civiles, frente al cual tenemos que reaccionar", asevera.


En su opinión se debe afianzar el control civil sobre las fuerzas armadas por ejemplo, hay un margen de autonomía muy importante, no hay un control real ni de las comisiones de seguridad nacional del Congreso sobre las fuerzas armadas, no hay transparencia, rendición de cuentas y todas las investigaciones en torno a violaciones graves de derechos humanos se han detenido,.


Asistieron Denise González Núñez, coordinadora de Derechos Humanos de la Ibero y Loretta Ortiz, maestra del departamento de Derecho de a Universidad Iberoamericana.

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