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Las nuevas tecnologías han modificado los procesos tradicionales de socialización: Díaz Loving

13 feb 2016
4 min de lectura

  • Estos portales permiten establecer contacto con gente de otros lugares, pero también ponen en riesgo la seguridad de los individuos, añade Magda Rendón, de la FCPyS


Con la llegada de las nuevas tecnologías, los procesos tradicionales de socialización se han modificado, las generaciones de hoy pasan más tiempo relacionándose con la tecnología que con otras personas, asegura Rolando Díaz Loving, académico de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM.


Lo cual, dice, ha terminado con el desarrollo de las competencias y capacidades necesarias para aprender las normas que establecían lo que era atractivo, apropiado, adecuado y los tiempos de espera para establecer una relación de pareja.


En tanto, Magda Rendón García, especialista de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS), menciona que para relacionarse, las redes sociales presentan ciertas ventajas, como establecer contacto con gente de otros lugares, practicar idiomas o conocer diferentes maneras de ver y pensar; sin embargo, también ponen en riesgo la seguridad de los individuos mediante el acoso y robo de identidad.


Explica que a pesar del riesgo, su uso se ha incrementado, sobre todo entre los jóvenes, incluso en niños, y cada día surgen más de esos espacios, como Tinder, una aplicación dirigida a jóvenes menores de 18 años.


Pero alerta que en las redes hay una gran cantidad de engaño; muchos hombres que participan en ellas son casados y fingen un perfil de solteros para tener acercamiento con el sexo opuesto.


La aplicación Tinder precisa tiene la posibilidad de geolocalización, así que las relaciones se establecen “con personas cercanas a tu círculo”. Como en otros casos, no hay modo de verificar que quienes ingresan realmente son menores de edad.


Esa situación se refleja en un estudio realizado por el sicólogo. “Al hacer una búsqueda en uno de los sitios para conseguir pareja, vimos en alrededor de 600 perfiles que las personas piden la honestidad como primer requisito para establecer una relación”, expone.


Se dice que el origen de estos espacios es establecer vínculos con individuos similares en gustos, intereses y actividades, para tener una relación de amistad y, después, amorosa. Pero en realidad esos objetivos difieren; por ejemplo, más de 70 por ciento de los varones buscan un acercamiento sexual, mientras que alrededor del 68 por ciento de las mujeres quieren encontrar al “amor de su vida”, resalta Rendón García.

En el marco de la celebración del Día de San Valentín, este 14 de febrero, Díaz Loving expresa que hoy el proceso de las relaciones está acelerado; la tecnología apresura las interacciones. Si en el pasado a la gente le tomaba 20 o 30 citas decir “te amo”, hoy lo dicen en el primer mensaje.


Además, indica, las redes sociales son usadas con la expectativa de obtener una relación de largo plazo; no obstante, ocurre lo contrario. No sólo puede haber cibernoviazgos, sino relaciones imaginarias.


Los jóvenes se están acostumbrado a ser novios, tener “sexting” o sexo a través de textos, enviarse imágenes o videos donde aparecen desnudos, tocándose o masturbándose, hasta que en un momento deciden que no quieren continuar con la relación y dicen adiós, o ni siquiera “terminan”, sólo se “bloquean”.


Los especialistas coincidieron al señalar que la ruptura de una relación de ese tipo también implica una pérdida. “Daña tanto o más que cuando termina una relación convencional; cuando un adolescente ve a su novia o novio en una foto con otra persona se deteriora la autoestima, la motivación y la seguridad”, dijo la académica de la FCPyS.


Por eso, antes de brincar sin “paracaídas” al “abismo” de una relación deberíamos reflexionar y determinar cuáles normas o reglas que vienen desde el pasado, y las del presente, son adecuadas y nos pueden llevar a las del futuro, con el objetivo de hacerlas más saludables, consideró Rolando Díaz.


Las nuevas formas de relacionarse en pareja debe movernos a buscar la manera en que sea más funcional y satisfactoria durante el tiempo que dure, es decir, dar un énfasis mayor a la calidad que al tiempo.


Antes se priorizaba la duración; las parejas “exitosas” vivían juntas por décadas, sin importar cómo les había ido, pero ahora lo que es importante es la calidad y enseñar a las personas no sólo a formar parte de una relación, sino a tener independencia y autonomía.


Ante este panorama, lo que queda es brindar educación sexual más temprano, desde los primeros años de la primaria, opinó. Además, que los padres conozcan qué ven sus hijos, no con la idea de censurar, sino de interpretar la información que se les ofrece.


Con los adolescentes hay que insistir en que la sexualidad es importante, natural y necesaria, que está bien que conozcan su cuerpo, pero sólo ellos, en un entorno protegido y no ante cualquier persona. “Hay que decirles claro: ‘hay gente que causa daño físico y emocional a otros, por eso es importante que te protejas’”.


Las redes no van a desaparecer, sino a crecer, por eso hay que mejorar su uso a través de la información, y que sectores vulnerables, como niños y adolescentes, aprendan a manejarlas y a decir “no”, finaliza Magda Rendón.

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