Revisar el devenir de la Universidad y sus contextos ayuda a dimensionar nuestra misión contemporánea: Leonardo Lomelí

21 / 10 / 2026
La autonomía de nuestra Universidad se construyó mediante debates sobre la libertad de pensamiento, el financiamiento público y las formas óptimas de gobernarla, y la revisión de estos debates -situados entre 1933 y 1945- ayuda a dimensionar el alcance de nuestra misión contemporánea, afirmó el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas.
Al participar en las conferencias “La Universidad y sus contextos” -organizadas en ocasión de los 475 años de la Universidad de México- agregó que hoy la docencia, la investigación y la difusión de la cultura dan continuidad a la irrenunciable tarea de formar nuevas generaciones con conocimientos sólidos y criterio propio para afrontar los problemas más apremiantes, generar saberes que contribuyan a resolverlos y ampliar el acceso de la sociedad a los derechos y la cultura.
Acompañado por los investigadores del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México, Javier Garciadiego y Óscar Mazín Gómez, el rector Lomelí también señalo que estas conferencias convocan a examinar la relación de la institución con su entorno y la manera en que las ideas, los conflictos políticos y las prioridades sociales, económicas e industriales han influido en la vida académica.
Además, permiten adentrarse en las discusiones que han forjado nuestra institución. Invitó a los estudiantes, así como a la sociedad en general, a conocerlas pues las “decisiones del pasado también nos motivan a involucrarnos en la proyección de su porvenir”.
En el Anfiteatro Simón Bolívar, Lomelí Vanegas ofreció la ponencia “Las leyes orgánicas de 1933 y 1945: autonomía y responsabilidad social” en la cual recordó el polémico debate entre Antonio Caso y Vicente Lombardo Toledano en el Congreso de Estudiantes Universitarios, que es el antecedente más importante de la Ley Orgánica de 1933, así como diversos acontecimientos que aseguraron el subsidio federal anual a esta casa de estudios, la autonomía, la libertad de cátedra y el impulso del trabajo colegiado, entre otros principios.
En su oportunidad, el historiador y ex integrante de la Junta de Gobierno de la UNAM, Javier Garciadiego, expuso que las universidades son de las instituciones más longevas del mundo porque están en constante cambio y transformación.
En su conferencia titulada “La fundación de la Universidad Nacional de México” recordó que nuestra UNAM se creó durante la primera mitad del siglo XX, junto con la revolución y la modernización de nuestro país, y en ese periodo tuvo momentos áureos y años oscuros. Además, puede dividirse en dos periodos: el de la universidad moderna y el de la universidad contemporánea.
El primero, abundó, es de la universidad porfirista a la revolucionaria, que implicó un cambio significativo al grado que se habla de una auténtica refundación. El otro comenzó en la segunda mitad del siglo. Hay quienes ponen la línea divisoria en 1968, por el movimiento estudiantil, y otros en la construcción de la Ciudad Universitaria.
Garciadiego aseveró que la modernización del país se alcanzó con la modernización de la universidad y viceversa, pues eran proyectos convergentes. “La modernización de México no se hubiera alcanzado sin el concurso de sus universitarios”. Para que las instituciones sean longevas, insistió, deben tener un juvenil ánimo de cambio y renovación “como lo ha tenido, tiene y siempre tendrá la UNAM.
En tanto, el investigador Óscar Mazín Gómez ofreció la conferencia “La fundación de la Real Universidad de México” en la que expuso los diversos motivos por los cuales se fundó en la Ciudad de México una universidad, apenas 30 años de distancia de la Conquista.
Detalló que en las llamadas indias occidentales se dio un proceso de asimilación de la tradición del saber. Hubo un encuentro con las lenguas indígenas como antes se había tenido con el latín, el árabe o el hebreo; a través del teatro se enseñaron los misterios de la fe cristiana y se estudiaron prácticas terapéuticas de informantes médicos autóctonos que permitieron el surgimiento de textos de farmacología como el herbario Códice De la Cruz-Badiano, entre otros.
“No nos debe extrañar que las autoridades de la Ciudad de México pidieran al rey autorización para establecer, bajo su patrocinio, protección de un estudio general, expresión por la que debe entenderse: Un ayuntamiento de maestros y de escolares con voluntad y entendimiento de aprender los saberes. Es decir, una universidad”, precisó.
Manifestó que el experto en la historia colonial de la Universidad de México, Enrique González González, cuenta que el primer y más entusiasta gestor de esa casa de estudios fue el virrey don Antonio de Mendoza, quien, desde 1537, expresó haber visto y examinado la inteligencia de los muchachos y hallado muchos de gran facilidad para estudiar gramática y para otras facultades.
De esta manera propuso crear una universidad “de todas ciencias, donde los naturales y los hijos de españoles fuesen instruidos y se formarían clérigos y por lo tanto, la Ciudad de México sería ennoblecida”, puntualizó en las conferencias moderadas por la directora del Instituto de Investigaciones Históricas, Elisa Speckman Guerra.























































































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