Reconocer violencia familiar ejercida contra los seres sintientes: Luisa Ledesma

15 / 10 / 2026
Reconocer la violencia familiar ejercida a través de animales de compañía Si te vas, le hago daño a tu perro”, propuso Luisa Ledesma, diputada de Movimiento Ciudadano (MC), en el Congreso de la Ciudad de México.
La iniciativa busca que las amenazas, el maltrato, la sustracción o el abandono de un ser sintiente puedan reconocerse como una forma de violencia familiar cuando se utilicen para controlar, intimidar o causar daño emocional a otra persona, indicó.
“Si te vas, le hago daño a tu perro”. Una amenaza como esta puede convertirse en una forma de control para quien intenta salir de una relación violenta.
El miedo no solo está en lo que pueda ocurrirle a la persona agredida, sino también en lo que pueda sufrir ese animal que la acompaña, al que cuida y con el que mantiene un vínculo afectivo.
Ante esta realidad, Luisa Fernanda Ledesma Alpízar, vicecoordinadora del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano en el Congreso de la Ciudad de México, presentó una iniciativa para reconocer expresamente en el Código Civil para el Distrito Federal la violencia familiar ejercida a través de seres sintientes de compañía.
La propuesta plantea adicionar dos párrafos al artículo 323 Quáter, con el propósito de que la legislación reconozca una forma de violencia que puede pasar inadvertida: utilizar deliberadamente a un perro, un gato u otro animal de compañía para someter, intimidar, castigar o afectar emocionalmente a una persona dentro de su entorno familiar.
La iniciativa parte de una situación que puede ocurrir en distintos hogares: una persona amenaza con lastimar al animal para impedir que su pareja termine la relación; lo esconde para castigarla, lo sustrae para causarle sufrimiento o lo abandona deliberadamente para obligarla a actuar de determinada manera.
Aunque la agresión se dirige contra el animal, también puede utilizarse como un mecanismo para controlar las decisiones y limitar la libertad de quien lo quiere.
El objetivo es que la ley reconozca la violencia detrás de la amenaza. Actualmente, el Código Civil contempla distintas manifestaciones de violencia familiar, entre ellas la intimidación, las amenazas y las coacciones.
Sin embargo, la iniciativa busca precisar que estas conductas también pueden ejercerse mediante el daño o la amenaza de daño contra un ser sintiente con el que un integrante de la familia mantiene una relación de convivencia, cuidado o afecto.
Durante la exposición de su propuesta, la diputada Luisa Ledesma invitó a
reflexionar sobre las consecuencias de este tipo de amenazas, especialmente para las mujeres que enfrentan violencia en sus relaciones de pareja.
En algunos casos, el temor por la seguridad de un animal puede convertirse en una barrera para abandonar una relación, denunciar las agresiones o tomar decisiones sobre la propia vida.
La legisladora también retomó el testimonio de la cantante Joy Huerta del dueto mexicano Jesse & Joy, quien, de acuerdo con lo relatado en el discurso, habló sobre la separación de su perrita Pretzel cuando decidió salir de casa para protegerse.
El ejemplo permite dimensionar la importancia que pueden tener estos vínculos afectivos y el sufrimiento que puede provocar su utilización como instrumento de control.
La propuesta también contempla la protección de niñas, niños, personas adultas mayores y cualquier integrante de la familia comprendido en el artículo 323 Quáter del Código Civil.
La intención es que las autoridades puedan identificar estas situaciones y analizar el contexto en el que ocurren, sin limitarse a observar únicamente la agresión cometida contra el animal.
Un aspecto central de la iniciativa es que no todo acto de maltrato animal constituiría automáticamente violencia familiar. Para que se actualice el supuesto propuesto, la conducta tendría que utilizarse como medio para dominar, someter, controlar, intimidar, coaccionar, castigar o causar una afectación psicoemocional a un integrante de la familia. Cada caso tendría que valorarse conforme a sus circunstancias y pruebas.
Asimismo, el reconocimiento de esta modalidad de violencia sería independiente de las responsabilidades civiles, administrativas o penales que pudieran corresponder por el maltrato o la crueldad contra el ser sintiente.
De esta manera, la propuesta busca atender tanto la afectación que sufre el animal como el uso de esa agresión para violentar a una persona.
La diputada Luisa Ledesma explicó que la iniciativa no pretende equiparar
jurídicamente a los animales con las personas ni incorporarlos a las relaciones de parentesco reconocidas por el Código Civil.
Su propósito es reconocer que el vínculo de convivencia, cuidado y afecto con unser sintiente puede ser utilizado deliberadamente para ejercer violencia dentro de una familia.
De aprobarse, la reforma proporcionaría a juezas y jueces una referencia expresa para identificar esta dinámica, valorar la relación entre la conducta ejercida contra el animal y la afectación a la persona, y aplicar las medidas de protección que correspondan conforme a la legislación.
La iniciativa coloca sobre la mesa una realidad que conecta la protección de los seres sintientes con la seguridad, la libertad y la integridad emocional de las personas. Porque, cuando alguien utiliza el miedo por un animal para impedir que otra persona se vaya, denuncie o decida libremente, el daño puede ir mucho más allá de una amenaza.
“Que nadie tenga que renunciar a su libertad para proteger al animal que quiere” es el sentido de una propuesta que busca que las amenazas y el chantaje encuentren una respuesta clara en la legislación de la Ciudad de México.
























































































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