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Desde el proceso de paz con la FARC, la poesía colombiana busca formas que reflejen cambios sociales

11 may 2021
5 min de lectura

11 / 05 / 2021

  • El poeta y antologador presentará Disipados y moleculares. Antología mínima de emergencia, el viernes 14 de mayo

  • Los poetas leerán parte de su obra y habrá un conversatorio sobre la situación política en Colombia

“En Colombia, la poesía sobre la violencia es casi un género” y “hay una búsqueda, sin duda, de nuevas formas poéticas que den cuenta de las transformaciones sociales que vienen ocurriendo desde el proceso de paz con las FARC”, señala el poeta Juan Camilo Lee Penagos, quien dará a conocer la antología Disipados y moleculares. Antología mínima de emergencia.


La presentación se llevará a cabo vía Facebook Difusión Cultural del Claustro de la Universidad del Claustro de Sor Juana, el viernes 14 de mayo, a las 19:00 horas (hora local de la Ciudad de México), con la participación del antologador Juan Camilo Lee Penagos y el editor Juan Camilo Bierman, con la moderación de Rocío Cerón y Fabián Muñoz.


Habrá una lectura de obra y un conversatorio con los poetas Nicolás Peña, Angélica Hoyos, Martha Ortiz y Santiago López, quienes hablarán sobre la realidad política en Colombia ante las actuales protestas con un llamado al respeto a los derechos humanos de los manifestantes y alto a la violencia en ese país.


En entrevista, el poeta y antologador colombiano Camilo Lee dijo que convocó a poetas de distintas ciudades y edades, y “por ahora, en la primera ‘ronda’ estamos trabajando con alrededor de 15 autores”, entre ellos Martha Ortiz, Tatik Carrión, Cesar Cano y Nicolás Peña.


¿Cuál fue el criterio de selección para conformar esta antología?


La antología nace como una iniciativa personal, de recolectar poemas de poetas que estuvieran publicando en sus redes sociales, que hubieran escrito en la actual coyuntura, o que hubieran escrito antes y que manifestaran, en opinión de ellos mismos, su sentir en la actualidad. Poco a poco, voz a voz -porque no se hizo una convocatoria abierta- los poetas se fueron enterando, y acercándose para participar. También de esa manera apareció el editor Juan Biermann, quien me propuso publicar la antología en una colección muy querida en los espacios independientes colombianos, que es Dosis Mínima. No hemos seleccionado en términos de calidad, edad o afiliación política.


Tengo entendido que el libro está por publicarse, ¿es así?


Sí, "aparecerá en la colección Dosis Mínima, una colección de microbolsillo, de fácil edición y distribución, bellamente diagramada, y muy querida en los espacios de la edición independiente en Colombia. Hemos considerado, por estas características, que es la mejor opción para dar a conocer la antología.


¿Qué tanto esta poesía refleja el momento político y social que vive en este momento Colombia?


En Colombia, la poesía sobre la violencia es casi un género. Casi todas las personas que se dedican a escribir lo han hecho en algún momento sobre esto. En la coyuntura actual, noté que, en varios de los convocados, es tan fuerte la situación, que se han sentido prácticamente incapacitados para producir un texto que pueda dar cuenta de sus propias emociones.


Quienes han escrito al calor de los acontecimientos, generalmente expresan rabia y dolor por los abusos de la fuerza pública, y están lejos de una poesía política en términos partidistas, sin que lo anterior desmerezca, en mi opinión. Hay una búsqueda, sin duda, de nuevas formas poéticas que den cuenta de las transformaciones sociales que vienen ocurriendo en Colombia desde el proceso de paz con las FARC.


¿Cuáles son los problemas que enfrentó como antologador?


Trabajar al calor de los acontecimientos es un reto. El problema mayor han sido los sentimientos de desolación, miedo, angustia e impotencia que genera la violencia estatal desmedida contra la gente.


En relación con el título de la antología, Camilo Lee aclaró que viene de un mensaje que Álvaro Uribe Vélez colgó en sus redes sociales, interpretando las manifestaciones sociales actuales como una "revolución molecular disipada". Esta teoría, que es una mala lectura de Guatarri, difundida por un sociólogo neonazi chileno, que estuvo dictando conferencias en una universidad militar Colombia hace unos meses, lo que hace, en pocas palabras, es lo que todos los discursos de derecha han hecho siempre: presentar las manifestaciones sociales como oscuras orquestaciones de la izquierda internacional.


Este delirio "disipado y molecular", aparte de darle una apariencia de sofisticación a los discursos de la extrema derecha, es peligrosísima, en cuanto legitima el tratamiento militar de las manifestaciones ciudadanas, en cuanto se interpretan directamente como revoluciones. Así, elegir esos términos para nombrar la antología es una pequeña forma de desactivar la teoría neonazi, y apropiarla desde la parodia.


Desde su punto de vista, ¿cómo ve la situación actual en Colombia?


Colombia está en un momento histórico donde el régimen uribista, que lleva en el poder casi 20 años, muestra descaradamente su rostro racista, clasista, represor y paramilitar. Ya no le interesa aparentar. Ya no le preocupa la mirada y la condena de la comunidad internacional. Ya no tiene empacho el propio presidente de la república de salir a legitimar, a través de la televisión nacional, el ataque pérfido, en Cali, de civiles armados contra manifestantes de la Minga Indígena, movimiento social del sur occidente del país, que aúna a indígenas, negros, campesinos y juventudes.


El Presidente, en su alocución, prácticamente ha amenazado al movimiento indígena con la fuerza del Estado, si no regresan a sus territorios, como si no pudieran recorren el espacio nacional en libertad. En Pereira también han disparado desde camionetas a manifestantes, dejando a un pacifista reconocido, Lucas Villa, herido de gravedad con 8 disparos.


Por no hablar de las cifras de desaparecidos, que se cuentan por cientos, y de asesinados, que están llegando a la media centena. Entre tanto, ciegos y sordos a la barbarie estatal, los grandes medios sólo repiten "vándalos" una y otra vez, como si el pueblo que se manifiesta fuera poco menos que una horda de desadaptados, que se toman a la fuerza las calles por el solo disfrute de la destrucción. También, la prensa ha titulado el ataque a la Minga como un enfrentamiento entre indígenas y "ciudadanos", como si los primeros no lo fueran.


El ex Presidente Álvaro Uribe, que tuvo casa por cárcel hace unos meses en una investigación aún abierta por graves acusaciones de manipulación de testigos, ha instigado constantemente a la violencia contra las manifestaciones. Su liderazgo entre la extrema derecha se traduce en muertes. Se escuchan rumores de auto-golpe de estado, o declaración de "Conmoción Interior", una especie de estado de excepción que terminaría por incrementar el autoritarismo de Duque y el poder de las Fuerzas Armadas.


Colombia está al borde de una dictadura. Colombia, con su historia de violencia y después de un proceso de paz que ha sido sistemáticamente saboteado por el presidente de turno, ve ahora su más oscuro momento. En la manera en cómo se resuelva esta coyuntura, probablemente se decida el futuro de Colombia para varios años. Hay triunfos populares: la caída de la reforma tributaria y la capacidad de movilización. Esto marca profundamente el espíritu de una ciudadanía cada vez más despierta.


Pero también crea las condiciones de que el uribismo, acorralado, temiendo la pérdida del control del estado en las próximas elecciones de 2022, se atrinchere en el poder a través de una dictadura, o algún nuevo movimiento político autoritario, que pueda lavarle la cara.


Juan Camilo Lee Penagos es un poeta nacido en Bogotá, Colombia, en 1982. Es doctor en Ciencias Humanas y Sociales, Maestro en Historia del Arte y Profesional en Estudios Literarios. Ha publicado Ciencias de la mañana (2010) y Voces de Casa (2015) con el que obtuvo el Premio Internacional de Poesía Paralelo Cero (Ecuador).


Con Habría que decir algo sobre las palabras (2021) obtuvo Mención de Honor en el V Premio Nacional de Poesía Tomás Vargas Osorio. Es investigador postdoctoral en la Universidad Nacional de Colombia. Ha publicado artículos académicos sobre arte y cultura latinoamericanas.


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