Reconocen al Movimiento Henriquista como baluarte en la construcción de la memoria democrática y un México más justo
- Voz de la Sociedad
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08 / 07 / 2026
Con el objetivo de preservar la memoria histórica y reconocer la lucha del Movimiento Henriquista en la construcción de un México más justo, donde se respetarán la democracia y los derechos humanos de las personas con una ideología política diferente, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) llevó a cabo el conversatorio Derecho de las víctimas a conocer la verdad, memoria histórica y democracia: a 74 años de la brutal represión de Estado del 7 de julio de 1952.
Durante el evento académico, realizado en la Biblioteca Vasconcelos, se recordó la represión ejercida por el Estado contra las y los simpatizantes del entonces candidato presidencial opositor, Miguel Henríquez Guzmán.
El 7 de julio de 1952, mientras celebraban el triunfo que atribuían a su candidato en la denominada “Fiesta de la Victoria”, fueron violentamente reprimidos por el gobierno de Miguel Alemán, en la Alameda Central de la Ciudad de México.
Durante este espacio de análisis y reflexión, la historiadora Verónica Jiménez Castillo dijo que la Recomendación 46/2022 de la CNDH recupera muchos hechos de violencia y represión, detención arbitraria y ejecución que sufrieron simpatizantes de Henríquez Guzmán, quienes padecieron toda la violencia que fue posible por la coordinación entre diversas instituciones del Estado.
El promotor de la memoria histórica del Movimiento Henriquista, Ignacio Estrada Henríquez, expresó su agradecimiento a la presidenta de la CNDH, maestra Rosario Piedra Ibarra, así como al secretario ejecutivo, Francisco Estrada Correa, por la convocatoria para este espacio de diálogo en el que destacó la importancia de mantener viva la lucha por los derechos humanos, la memoria histórica y el reconocimiento de las víctimas de las masacres ocurridas en México.
Salvador Rueda Smithers, investigador y promotor del patrimonio histórico de México, dijo que en esa época existió una inclinación por parte de Miguel Alemán para ver si se podría reelegir, lo que implicaba volver a la discusión acerca de la reelección, mientras había mucha represión, espionaje y mentiras en contra de quienes se oponían a ello.
El investigador en materia de derechos humanos, Héctor Parra García, expresó que una democracia que no escucha las narrativas de quienes padecieron represión, censura o exclusión, corre el riesgo de vaciarse de contenido ético-político; puede preservar procedimientos e instituciones formales de elección, pero sin una memoria viva de las violencias políticas del pasado, estos mecanismos quedan expuestos a la repetición de viejas lógicas autoritarias. La democracia, afirmó, requiere reglas, sin duda, pero también una conciencia histórica.
A su vez, la presidenta de El Colegio de Abogados del Estado de México, Fátima Esther Martínez Mejía, señaló que hablar de espacios democráticos en los que estén incluidas todas las personas no es resultado de la casualidad ni únicamente de decisiones tomadas desde el poder, sino de luchas históricas encabezadas por grupos en situación de vulnerabilidad y por víctimas que continúan nombrándose y exigiendo justicia.
En el encuentro, se enfatizó la necesidad de reflexionar sobre el significado histórico, político y social de los acontecimientos del 7 de julio de 1952, así como sobre su trascendencia para la construcción de la memoria democrática, el derecho a la verdad, la dignificación de las víctimas de la violencia política de Estado y las garantías de no repetición.
En el conversatorio -organizado por el Centro Nacional de Derechos Humanos (CENADEH) “Rosario Ibarra de Piedra” y la Oficina Especial para Investigar la Represión y Desapariciones Forzadas por Violencia Política de Estado durante el pasado reciente de la CNDH-, se abordaron temas como: El Movimiento Henriquista y el derecho a la democracia; Memoria histórica, patrimonio y construcción de la memoria democrática; Derecho a la verdad, memoria histórica y dignificación de las víctimas; El 7 de julio desde la perspectiva de los derechos humanos, y La memoria viva como fundamento del ejercicio presente de los derechos políticos y civiles en México.






















