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Miles de mujeres comerciantes sostienen a sus familias con trabajo digno en la CDMX

10 / 03 / 2026


  • Hablar de los derechos de las mujeres no es solamente dialogar de igualdad simbólica, sino también de justicia social y de sus derechos laborales: Diana Sánchez Barrios

     

“Los derechos de las mujeres no nacieron en los escritorios del poder, aparecieron en la lucha de las mujeres trabajadoras, brotaron cuando las obreras textiles del siglo diecinueve se organizaron para exigir jornadas dignas. Emergieron cuando mujeres como Clara Zetkin levantaron la bandera del Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras. Llegaron cuando las mujeres del pueblo comenzaron a exigir salario justo, educación, participación política y autonomía sobre sus propias vidas.


La lucha de las mujeres siempre ha estado ligada a la lucha de la clase trabajadora. Porque el sistema que concentra la riqueza también concentra el poder sobre nuestros cuerpos, nuestro tiempo y nuestro trabajo.


Lo anterior fue señalado por la coordinadora de la Asociación Parlamentaria Mujeres por el Comercio Feminista e Incluyente, diputada Diana Sánchez Barrios durante la Sesión Solemne con motivo del Día Internacional de la Mujer.


Asimismo, la legisladora señaló que por eso las primeras que resisten son siempre las mujeres que sostienen la vida cotidiana: las obreras, las campesinas, las trabajadoras del hogar, las madres trabajadoras… y también las mujeres comerciantes.


“En nuestra ciudad, miles de mujeres comerciantes sostienen a sus familias con trabajo digno, son personas que se levantan antes del amanecer, que trabajan en los mercados, en los tianguis, en la vía pública, en los pequeños negocios.


Ellas muchas veces cargan sobre sus hombros dobles y triples jornadas: trabajan, cuidan, organizan a sus familias y sostienen la economía popular”.


Además, indicó que las mujeres también son protagonistas de la historia. “Porque la economía popular, la del barrio, de los mercados y del comercio en pequeño es una economía profundamente sostenida por mujeres.

 

Por eso hablar de los derechos de las mujeres no es solamente hablar de igualdad simbólica, sino también de justicia social y de sus derechos laborales. Es platicar de dignidad para quienes sostienen la vida y la economía desde abajo.


Hoy en nuestra Ciudad, vivimos un momento histórico donde las mujeres avanzamos. Estamos legislando, hoy dos mujeres dirigen el país y la ciudad y estamos organizando comunidades. Pero también debemos decirlo con claridad: hay fuerzas que quieren hacer retroceder estos avances.


El conservadurismo internacional ha emprendido una ofensiva contra los derechos de las mujeres. Un ejemplo muy claro lo vimos recientemente en Estados Unidos, cuando la Suprema Corte eliminó la protección federal al derecho al aborto que había existido durante casi cincuenta años”.


Desde el punto de vista de la representante popular lo anterior no fue solamente una decisión jurídica. “Sí un mensaje político: intentar quitarle a las mujeres la autonomía sobre sus propios cuerpos. Cuando el conservadurismo avanza, lo primero que intenta controlar es el cuerpo de las mujeres.


Por eso hoy vemos campañas que buscan confundir. Discursos que dicen defender a las mujeres, pero que en realidad protegen privilegios y desigualdades. Discursos que hablan de empoderamiento femenino mientras apoyan proyectos políticos que recortan derechos sociales, precarizan el trabajo y atacan la igualdad”.


Desde la tribuna del recinto, agregó “hoy tenemos que decir una verdad profunda que las mujeres de izquierda hemos aprendido en la historia: el feminismo sin conciencia de clase se queda en la superficie. Puede abrir puertas para unas cuantas, pero no transforma la vida de millones de mujeres trabajadoras”.


El feminismo que transforma es el que entiende que la igualdad de las mujeres también significa: salarios dignos, derecho al trabajo, acceso a la vivienda, seguridad social, derecho a la ciudad y reconocimiento a las mujeres que sostienen la economía popular”.


Convencida dijo que las mujeres de izquierda “sabemos que gobernar significa poner en el centro la dignidad humana. Significa construir una ciudad donde las niñas tengan futuro, donde las mujeres trabajadoras tengan derechos y donde ninguna mujer tenga que elegir entre trabajar, cuidar o sobrevivir, por eso nos activamos en colectivo por este proyecto de nación y ciudad y lo defendemos.


No cabe duda que cuando avanzamos, avanza la democracia y cuando las comerciantes prosperan, progresan los barrios. Y cuando las mujeres del pueblo, del barrio, llegan a la política, lo que llega con ellas es algo más grande que un cargo: llega la esperanza de transformar la historia.


Finalmente, señaló: “No vamos a permitir retrocesos, ni que el conservadurismo borre décadas de lucha. Porque las mujeres que venimos desde abajo sabemos algo muy poderoso: sabemos organizarnos y cuando legislan y gobiernan con el pueblo…las utopías dejan de ser sueños y empiezan a convertirse en realidad.

 

 

 

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